Cuándo empieza la noche, para la norma
No es “cuando ya está oscuro”. Hay dos momentos exactos: el Fin del Crepúsculo Civil Vespertino (FCCV) y el Comienzo del Crepúsculo Civil Matutino (CCCM). Entre ambos, cualquier vuelo es nocturno.
Y la regla que sorprende a todo el mundo: basta que una fase del vuelo —despegue, tránsito, trabajo o aterrizaje— caiga en esa ventana para que la operación completa sea nocturna. Despegar con luz no salva el vuelo. Los horarios cambian todos los días y según la latitud: no es lo mismo Arica que Punta Arenas, ni junio que diciembre.
Lo que la oscuridad te quita
La autoridad no trata la noche aparte por burocracia. De noche desaparecen las tres herramientas con las que un piloto mantiene el control:
- La referencia visual. De día ves el dron y su orientación; de noche ves puntos de luz. Sin luces bien puestas no sabes si viene o va.
- Los obstáculos. El cable, la rama y la antena siguen ahí, pero dejaron de existir para tu vista — y para muchos sensores, que dependen de la luz.
- El horizonte. Sin horizonte no hay referencia de actitud, y el cerebro empieza a inventar. Eso tiene nombre: desorientación espacial.
A eso se suma el ojo: necesita entre 20 y 30 minutos de oscuridad para alcanzar su máxima sensibilidad, y un solo destello de luz blanca borra esa adaptación. Por eso en una operación nocturna seria se llega temprano y se trabaja con luz roja.
El equipamiento mínimo
- Luces de navegación de fábrica, encendidas de forma constante y visibles a 500 metros.
- Observador RPAS, con roles y comunicación definidos antes de despegar.
- Iluminación de la zona de despegue y aterrizaje, sin encandilar al piloto.
- Punto de aterrizaje de emergencia identificado y señalizado antes de que oscurezca.
- Checklist nocturna específica: la diurna no sirve tal cual.
Nuestro curso de vuelo nocturno son 6 horas y trabaja precisamente eso, con los procedimientos de nuestro Manual de Operaciones aprobado y con la aeronave de la serie Matrice que se usa en este tipo de trabajo.
Lo que viene
El borrador de la Edición 4 apunta a ordenar el vuelo nocturno como una habilitación con requisitos y límites propios, en vez de una autorización caso a caso. Si se aprueba en esa línea, va a abrir operación nocturna a más operadores — y a exigir formación específica a todos ellos.
Nuestra postura es la misma de siempre: formar según el estándar que viene, no según el mínimo de hoy. Cuando salga la resolución, esta guía se actualiza con la fecha y las cifras exactas.