Andacollo ya tiene su propio equipo de pilotos de drones
Andacollo está a 1.050 metros de altura, entre cerros, en plena Región de Coquimbo. Es una comuna minera, con quebradas, con caminos que se cortan y con una geografía que hace que cualquier cosa que haya que mirar desde arriba sea complicada de mirar desde abajo.
Esta semana cerramos allá el primer grupo del curso de obtención de credencial RPAS para la Ilustre Municipalidad de Andacollo. Cuatro funcionarios municipales, 24 horas de formación y cuatro de cuatro aprobados.
Cómo se hizo: modalidad mixta
El programa se armó en dos tiempos para no sacar al equipo de sus funciones más de lo necesario:
- 16 horas de teoría online en vivo a través de la plataforma AÉREO, repartidas en tres sesiones: 2, 3 y 7 de septiembre. Clases en vivo con instructor, no videos grabados.
- 8 horas de práctica de vuelo en terreno, en Andacollo, el 8 de septiembre.
- +12 horas asincrónicas en la plataforma, que quedan disponibles para siempre.
La teoría cubrió los seis módulos del curso DGAC —contexto y mentalidad aeronáutica, aerodinámica, meteorología operacional, gestión del riesgo, DAN 91 y planificación operacional bajo DAN 151— más la prueba integradora con el banco oficial. El módulo de planificación pesa especial en un municipio: es el que regula el vuelo sobre áreas pobladas y entorno urbano, que es exactamente donde opera una municipalidad.
El día de vuelo, en tres etapas
Primero, sin encender nada. La jornada parte en tierra con ejercicios de orientación espacial. El error más común del piloto nuevo es reaccionar desde su propio eje y no desde el eje del dron: cuando el equipo viene de frente, todo se invierte y la mano hace lo contrario de lo que uno quiere. Se trabaja con objetos físicos y recorridos marcados en el suelo hasta que la cabeza hace el cambio de perspectiva sola.
Después, el checklist. Cada participante ejecutó el protocolo completo de verificación pre-vuelo de AÉREO: integridad del dron, estado del control, conectividad y configuración del RTH, y revisión de la zona de vuelo. El punto no es revisar el equipo una vez: es instalar el hábito de no saltarse nunca ese paso, tenga uno diez horas de vuelo o mil.
Y al final, el aire. Cinco ejercicios geométricos de dificultad creciente: cuadrado con una mano, cuadrado con ambas, triángulo, zona de interés —fijar un punto del terreno mientras el dron se desplaza, que es lo que se hace en una inspección o una vigilancia perimetral— y el ocho en el aire, la maniobra que exige manejar todos los ejes a la vez sin perder altura. La jornada cerró con el Pacto Vuela Seguro, como cierra cada generación AÉREO.
Los números
- 100% de asistencia al programa completo.
- 80% de logro promedio en la evaluación teórica, sobre el 75% de exigencia que aplicamos siempre — el mismo estándar del examen DGAC.
- 100% de logro en la evaluación práctica de vuelo.
- 4 de 4 aprobados y cero incidentes durante las sesiones.
El resultado fue parejo en los cuatro, que para un equipo de trabajo importa tanto como el promedio: significa que van a operar con los mismos criterios.
Lo que queda no es un diploma: es capacidad instalada. La comuna ya puede volar sin depender de terceros.
Qué se llevan
Los cuatro quedaron habilitados para tramitar su Credencial de Operador RPAS ante la DGAC. Y, como todo alumno AÉREO, conservan de forma permanente el acceso a la plataforma con los seis módulos y las +12 horas de material, la comunidad de pilotos, la bolsa de trabajo y la verificación en línea de sus diplomas.
El curso se dictó con drones AÉREO incluidos —línea DJI Mini— y estuvo a cargo de Nicanor Vidal, Diego Mendoza y Sebastián Riffo.
Gracias a la Municipalidad de Andacollo por la confianza, y a los cuatro por el compromiso: se notó de la primera sesión online hasta el último ocho en el aire.
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